A DOS AÑOS DEL TÍTULO MUNDIAL C20

Hace un puñado de días se cumplieron dos años del título del mundo que obtuvo Argentina con la Selección C20 en tierras chilenas. La Confederación Argentina de Futsal añadió una nueva estrella a su escudo: la restante corresponde al Mundial de mayores del 1994.


La foto lo dice todo. Los chicos argentinos se encierran en un grito colectivo que vale más que mil palabras y que sirvió para calmar la euforia de miles de fanáticos chilenos, que se habían acercado al imponente Estadio Municipal de Concepción.
Luego de un año de la hazaña en tierras trasandinas, la Confederación Argentina de Futsal le rindió tributo a esa delegación, que cruzó la cordillera con ansias de lograr algo inédito y que volvió con el objeto más preciado: la copa mundial.
El camino no fue nada fácil a pesar de que los números demuestren lo contrario. Los dirigidos por Humberto Lucero lograron sobreponerse fácilmente a una zona que, a priori, podía complicar la clasificación a cuartos de final.
Italia, Cataluña y Brasil eran los rivales a vencer y los chicos se impusieron con autoridad, goleando en cada uno de los duelos y recibiendo solo dos goles en total: el mote “candidato” ya era imposible de obviar.
En los cuartos apareció Uruguay, país en el que la disciplina salonista dio sus primeros pasos. El resultado fue sentenciador: 5 a 1 para la albiceleste y que venga… el local. En la serie de semifinales el contendiente era un elenco chileno agigantado por su condición de dueño de casa.
Con la gente funcionando de compresor para inflar los pechos de cada uno de los jugadores rojos, los players argentinos debían dar lo mejor de sí mismos para lograr la clasificación. Ellos lo sabían. No podían retroceder. Mucho menos rendirse.
La joya Gonzalo Pires abrió la cuenta en el inicio y para fines del primer acto la victoria era rotunda: 4 a 0 antes del descanso para que la segunda mitad termine con nuestros seleccionados ganando, goleando y gustando. El puñado de hinchas albicelestes reverberaban a puro grito frente a un coloso repleto de chilenos.
Pero la epopeya no terminaba ahí. Era el turno del partido más importante de la semana, del mes, del año. Era el momento de dejar a la Selección Argentina en lo más alto, luego de exactamente dos décadas del último gran logro mundialista.
Colombia había goleado a Chile en la previa por el tercer puesto y Argentina entraba a la cancha junto al poderoso Paraguay, que buscaba un nuevo título para sus bien abastecidas arcas y, a su vez, quería revancha: en el último choque entre sí, los albicelestes se habían convertido en torazos en rodeo ajeno para terminar conquistando el torneo sudamericano, disputado en tierras paraguayas.
La historia de esta final mundial no sería diferente. Con solo goles mendocinos, el combinado argentino triunfó por 5-3 y la ilusión se transformó en realidad. Gonzalo Pires y Luciano González fueron los goleadores del pleito con un doblete cada uno y Renzo Grasso terminó consagrándose como el jugador más valioso del certamen.
Somos campeones del mundo nuevamente luego de veinte años y la Confederación Argentina de Futsal decidió rendirle homenaje a esta hazaña juvenil cosiendo la estrella en nuestro emblema.

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EL SELECCIONADO DE LUCERO

-Alejandro Soto

-Renzo Grasso

-Matías Benvenuto

-Walter Hidalgo

-Gonzalo Pires

-Matías Pérez

-Nicolás Eposto

-Facundo Fontanella

-Lucio Moraga

-Luciano González

-Ariel Hernández

-Agustín Cuel

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