CUNA DE CAMPEÓN

Ushuaia derrotó a Tucumán por 3 a 2 en la gran final del Torneo Argentino de Selecciones Juveniles y se consagró campeón en su tierra y ante su gente, que colmó el Estadio “Cochocho” Vargas y empujó al equipo desde el minuto cero. Comodoro Rivadavia venció a Mendoza en penales y completó el podio. (Foto: José Álvarez)

Una noche fantástica recibía a los seleccionados de Ushuaia y Tucumán en Tierra del Fuego. El anfitrión y candidato hacía vibrar al estadio desde la previa, pero los norteños querían gritar campeón por primera vez para pasar de ser la revelación a convertirse en el mejor de todos en la ciudad más austral del mundo.

La tensión se respiraba en el ambiente y la tribuna bramaba por sus representantes, que lograron pasar el sofocón de los primeros minutos de la mejor manera: pocos segundos después de cumplidos los cinco, Axel Mansilla rompió el cero y puso al dueño de casa arriba en el tanteador.

Pero la visita atentaba con volver al match a la parda inicial y a los doce apareció el crack Esteban Córdoba para marcar el 1 a 1, que desataba el grito ahogado de todos sus compañeros y silenciaba momentáneamente el coloso “Cochocho” Vargas. Tucumán decía presente y el encuentro no daba respiro.

El local salió decidido a recuperar la ventaja y en poco más de un minuto volvió a estar al frente. Kevin Rojas transformó en realidad el segundo para que los suyos se vayan al descanso arriba. En el complemento, el duelo se hizo de ida y vuelta y cualquiera podía marcar: un gol fueguino liquidaba la historia pero uno tucumano cambiaba todo.

A los trece, un ataque prometedor de los visitantes terminó con uno de los árbitros de la final cobrando la pena máxima y Franco Rodríguez no desaprovechó la chance: era 2 a 2 con solo un puñado de minutos para el fin. Tucumán estaba en la casa y no se iba a ir sin luchar.

El pleito llegaba a su fin y el “Cochocho” entraba en punto de ebullición. El cántico ensordecedor de la gente pedía un gol más de los suyos y ellos iban por todo ante la valiente squadra norteña. A poco del fin, un tiro libre en la puerta del área a favor del anfitrión traía buenos recuerdos: el tanto clave de la semifinal fue marcado por esa vía.

La jugada preparada no se hizo esperar. El esférico fue en dirección de Tomás Pescio y este se sacó de encima a su marcador con una finta para luego empujar hacia el gol y hacer temblar las gradas. Era el 3 a 2 y el campeonato para Ushuaia, que selló un certamen redondo y se quedó con la copa grande en la categoría juvenil.

¡SALUD, CAMPEÓN!

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